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FAAAT - For Alternative Approaches to Addiction, Think & Do tank

Cannabis & Sustainable Development

Diseño de pictogramas y maquetación del informe "Cannabis & Desarrollo Sostenible", una herramienta fundamental para la sociedad civil, el mundo académico, el sector privado y los gobiernos para el período 2019-2030.

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Debido a sus características, a su cultivo y uso generalizados y a la diversidad de sus aplicaciones, la planta de Cannabis sativa L. pertenece directamente a por lo menos 62 de las 169 metas que se encuentran en 15 de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Sorprendentemente, esta planta afecta a los ODS tanto positiva como negativamente.

Este informe explica cómo los "tejidos de cáñamo" del Cannabis sativa L. (usos no relacionados con la psicoactividad) pueden contribuir a cumplir los Objetivos 1, 2, 7, 9, 11, 12, 13 y 15, pero también por qué reformar las actuales políticas represivas, prohibitivas y marginales relacionadas con los "tejidos de marihuana" (usos relacionados con la psicoactividad del Cannabis sativa L.) es indispensable para cumplir los Objetivos 3, 4, 5, 8, 10, 13, 16 y 17.

La planta de cannabis ha acompañado a la humanidad durante milenios. Ha proporcionado alimentos y numerosos productos derivados de su fibra (diversos materiales de origen y producción local). Más recientemente, la planta ha sido explorada por la propiedad de limpieza del suelo de sus raíces y la importante biomasa producida por los tallos de la planta, una prometedora fuente de energía, un gran material de construcción y plástico vegetal reciclable. La planta también se ha empleado en todos los continentes y a lo largo de la historia de la humanidad para su uso en la medicina, en los rituales espirituales y en la recreación.

Las actuales políticas públicas excesivamente restrictivas que abordan los usos psicoactivos de la planta obstaculizan la disponibilidad de la planta y sus derivados para fines médicos e impiden la implementación de marcos de acceso regulatorio sólidos y sensatos. Las políticas represivas y autoritarias de control de drogas fomentan la corrupción, aumentan las tasas de encarcelamiento, incrementan los resultados sociales y sanitarios adversos para las personas que consumen cannabis y generan innumerables violaciones de los derechos humanos, en particular entre las mujeres, las minorías, las comunidades de bajos ingresos y los pueblos indígenas.

Alcanzar los objetivos de la Agenda 2030 significa adoptar regulaciones significativamente diferentes a todos los aspectos y actividades vinculadas a los usos de la planta de cannabis, alejándose de la separación artificial entre "cáñamo" y "marihuana". Los científicos hablan del Cannabis, los agricultores hablan del cáñamo, los políticos hablan de la marihuana, pero ninguno de ellos tiene una idea clara del contexto etnobotánico de esta planta. Es hora de que todos nos pongamos de acuerdo.

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